Estudiantes de Pedagogía en Música y Educación Especial PUCV desarrollaron experiencia de codocencia junto a la Corporación La Granja
Durante el primer semestre, estudiantes de Pedagogía en Música y Educación Especial de la PUCV desarrollaron una experiencia de formación interdisciplinaria junto a participantes de la Corporación La Granja. El trabajo contempló la colaboración de estudiantes de ambas disciplinas en el diseño y desarrollo de actividades musicales.
La experiencia surgió a partir del vínculo que el Instituto de Música había establecido previamente con la Corporación mediante conciertos y presentaciones de agrupaciones musicales. A partir de esta relación, se planteó la posibilidad de avanzar hacia una instancia formativa de mayor continuidad, incorporando a estudiantes de la práctica intermedia de Pedagogía en Música.
En este contexto, una dupla y un trío de estudiantes realizaron durante el semestre su práctica en la Corporación, donde coincidieron con dos estudiantes de Educación Especial PUCV que también desarrollaban allí su proceso formativo. Esta situación permitió generar una experiencia de codocencia, articulando los conocimientos y herramientas de ambas disciplinas.
“Fue una experiencia nueva para todos, porque nunca se había hecho codocencia con música en ese contexto. Los estudiantes de Educación Especial aportaron desde el conocimiento de cómo diversificar las actividades y los recursos, mientras que los estudiantes de música tuvieron que pensar cómo adaptar sus propuestas. Esa colaboración fue fundamental para poder construir el trabajo y responder a las necesidades del grupo”, explica Raúl Aranda, jefe de carrera de Pedagogía en Música y tutor de práctica.
El trabajo se desarrolló durante todo el primer semestre y contempló la planificación de objetivos, indicadores de logro y actividades musicales
Música para el desarrollo integral
Para Raúl Aranda, uno de los principales aportes de la experiencia fue incorporar la educación musical a un espacio cuya formación está principalmente orientada al desarrollo de competencias y habilidades para la inclusión sociolaboral.
“Entre las principales líneas abordadas estuvieron el desarrollo del control psicomotor mediante el ritmo y el movimiento, la expresión a través del canto y los gestos, y la percepción musical mediante la escucha y el reconocimiento de distintos elementos sonoros. También se incorporaron juegos, rondas y actividades que estimularon la creatividad”, señala Aranda.
La experiencia representó, a su vez, un desafío para los futuros profesores de música, quienes pudieron conocer un contexto educativo distinto al escolar y enfrentarse a la necesidad de adaptar sus estrategias pedagógicas. El trabajo interdisciplinario permitió que los estudiantes comprendieran que la enseñanza musical requiere considerar las características particulares de quienes participan y desarrollar propuestas flexibles.
“Para nuestros estudiantes significa entrar en un campo posible laboral, pero diferente de la escuela, que plantea otros desafíos. Tienen que ser creativos para adaptar las actividades musicales, conocer sus características y dialogar con profesionales de otra disciplina para ajustar y diversificar las actividades. Ese proceso también es parte de la formación de un profesor”, destaca Aranda.
El proceso contó con la participación de las académicas de Educación Especial: Sandra Silva, coordinadora de práctica, y Fabiola Somarriva, profesora tutora. También participó Alex Palacios, académico del IMUS quien colaboró, junto a Aranda, en las visitas de acompañamiento realizadas durante el semestre.
De esta manera, la iniciativa permitió fortalecer la colaboración entre el Instituto de Música, la Escuela de Pedagogía de la PUCV y la Corporación La Granja, ampliando los espacios de práctica de los futuros profesores de música y generando una experiencia de aprendizaje interdisciplinario en torno a la inclusión, la diversidad y el aporte de la música al desarrollo integral.
Por Sandra Rojas
Facultad de Filosofía y Educación




