Taller de Rítmica Dalcroze exploró nuevas formas de aprender y enseñar música desde el cuerpo y el movimiento
El Instituto de Música de la PUCV realizó el Taller Práctico de Rítmica Dalcroze, instancia dirigida por la profesora Ana Elena Buitrón que permitió a sus participantes conocer y experimentar herramientas didácticas para el aprendizaje musical a través del cuerpo, el movimiento y la improvisación.
La actividad se desarrolló en el marco de una iniciativa financiada por el Fondo para el Fomento de la Música Nacional, convocatoria 2026, y estuvo orientada a compartir experiencias pedagógicas basadas en la Rítmica Dalcroze que pueden ser aplicadas en distintas edades y contextos musicales.
Durante la jornada, las y los asistentes conocieron los principios de esta metodología y participaron en ejercicios de reacción, asociación y disociación del movimiento, improvisación, canon corporal y otras estrategias que permitieron experimentar el cuerpo como una herramienta para vivenciar y comprender la música.
Al respecto, la profesora Ana Elena Buitrón explicó que la Rítmica Dalcroze propone una educación musical integral, estableciendo una estrecha relación entre el movimiento corporal y el movimiento de la música. “Este enfoque permite descubrir los elementos musicales a través de la percepción sensorial y la experiencia corporal. La Rítmica Dalcroze permite aprender música desde la experiencia, integrando cuerpo, mente, emoción y escucha, y puede enriquecer las prácticas pedagógicas promoviendo un aprendizaje más activo, creativo, significativo e inclusivo”, señaló.

Una metodología adaptable a diferentes contextos
Uno de los principales atributos de esta propuesta es su capacidad de adaptarse a distintas edades y niveles de formación, desde la etapa preescolar hasta la educación superior. Su fundamento se encuentra en tres dimensiones que comparten tanto el gesto como el sonido: tiempo, espacio y energía, elementos que permiten establecer un vínculo entre la experiencia corporal y los contenidos musicales.
Para la académica, la realización del taller fue especialmente significativa debido a que gran parte de quienes participaron no había tenido una experiencia previa con esta metodología. “La experiencia fue muy gratificante. La mayoría de los participantes conocía esta metodología solo de nombre y, al finalizar, destacaron que las herramientas compartidas les resultaron muy útiles y aplicables en su propio trabajo”, comentó.
Esta valoración también se reflejó en las impresiones recogidas al término de la actividad. Las y los participantes destacaron especialmente el carácter práctico y lúdico de la jornada, el trabajo colectivo y las posibilidades de trasladar lo aprendido a sus propios espacios educativos.
Entre las reflexiones, una participante valoró la oportunidad de “experimentar la música desde el juego, el movimiento y la corporalidad”, mientras que otra destacó que las estrategias fueron abordadas mediante actividades concretas y no únicamente desde la teoría, relevando la importancia de incorporar nuevas dinámicas al momento de enseñar.
De esta manera, el taller permitió acercar la Rítmica Dalcroze desde la experiencia práctica y entregar herramientas que pueden ser incorporadas y adaptadas a diversos contextos de enseñanza musical, fortaleciendo metodologías que sitúan al cuerpo, la creatividad y la participación como parte fundamental del aprendizaje.

Por Florencia Basualdo
Facultad de Filosofía y Educación




