Académico del Instituto de Música participará en el Festival Internacional “TROMBONANZA”
Durante la semana del 4 al 9 de agosto, el profesor de trombón y tuba del Conservatorio del Instituto de Música de la PUCV, Francisco Alaniz, participará en la 24ª edición del Festival Internacional TROMBONANZA, con sede en Santa Fe, Argentina.
La actividad reúne a trombonistas, eufonistas y tubistas de todas las edades y niveles para una semana de capacitación, conciertos y experiencias compartidas.
TROMBONANZA cuenta con un plantel de aproximadamente 25 profesores de reconocida trayectoria y con una asistencia promedio de 180 alumnos por año, provenientes de todo el continente americano. Se dictan clases durante toda la semana y hay conciertos y recitales de cámara que se realizan todas las noches en distintos escenarios de la ciudad.
“Esta invitación es muy significativa para mí, tanto en lo profesional como en lo personal. Participar aporta a mi desarrollo artístico y refuerza el amor que siento por esta profesión. Además, he formado lazos humanos muy valiosos con músicos de todo el mundo a través de este festival”, comentó el profesor Alaniz.
Francisco Alaniz comenzó su formación musical en la Escuela Experimental de Música de La Serena junto al profesor José Angan Jiménez. Posteriormente, continuó sus estudios en San Juan, Argentina, con el profesor Carlos Ovejero, y en Chile se perfeccionó en la Pontificia Universidad Católica de Chile con Ronald Kendall, Kevin Rogers y Jeff Parker. A lo largo de su trayectoria, ha integrado diversas agrupaciones como quintetos de bronces, cuartetos de trombones y ensambles especializados.
“Me he estado preparando tanto física como mentalmente. Este tipo de experiencias no solo me llenan de entusiasmo, sino que también contribuyen al prestigio del Instituto y de nuestra Universidad. Es un orgullo poder representarlos en una instancia de este nivel”, indicó.
Con más de dos décadas de historia, TROMBONANZA se ha consolidado como uno de los encuentros de bronces más relevantes a nivel mundial.
Por Florencia Basualdo
Facultad de Filosofía y Educación